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Página de Bohemia publicada 28 de diciembre de 1958 con propaganda 03C

Página de Bohemia publicada 28 de diciembre de 1958 con propaganda 03C

 

 

 

Por Lourdes y Jorge Serra

En esas propias calles, hombre y mujeres anónimos se juegan la vida día a día. El Movimiento de Resistencia Cívica ha ideado una campaña. Es Navidad, tiempo festivo para los cubanos, pero como festejar si la Patria está de Luto. Hace falta algo que llame a los Cubanos con vergüenza y así es que en las Letras del MRC surge una idea, una pregunta ¿Qué es la 03C?.  Emilio Guedes, publicista  y Carlos Irigoyen, fueron sus creadores. Por cuestiones de seguridad se forman 4 grupos de trabajo muy compartimentados.

 

Las orientaciones bajan manuscritas de la sierra:

Estas dos cosas deben hacerse antes del Boletín – Urgente Acosta (Jorge Serra), José Enrique, Chávez

PROPAGANDA  – Orden de prioridades

 

Pomo utilizado para burlar a la dictadura como 0 Caspa, 0 Calva y 0 Calvicie

Pomo utilizado para burlar a la dictadura como 0 Caspa, 0 Calva y 0 Calvicie

1)

    

    

Planear cuidadosamente su circulación, que no quede ninguna letra sin su asignación completa y a tiempo…

Y mas adelante se refleja en el propio documento: “Si no hay una persona que empuje todo este trabajo, se pierde la oportunidad y el efecto. Se convierte todo en un proyecto más, punto”.

 

Y en la nota al margen “El resto debe circular en volantes, Julian, Jacqueline, etc, adelante organizándolo”

 

03C – La Consigna de la Vergüenza. “Para no levantar sospechas,  se confeccionó por nuestro grupo una etiqueta que fue fijada a un pomo común y corriente, donde se explicaba  que se trataba de una loción para el cabello”, y que aparentemente sería 0 Caspa, 0 Canas, 0 Calvicie. Y apunta Justo Molina en sus memorias mas adelante – “cuyo frasco fue posteriormente fotografiado en nuestro laboratorio fotográfico que radicaba en 23 esquina 8, apto 7 en el Vedado…”.

 

“También conocido como el Taller, nadie conocía su dirección” – nos cuenta Jorge Serra (Acosta). “Se había alquilado a una alemana por 100 pesos para la compañía dirigida por el americano Ayra Wolfer, BRADLEY, GREENE and Associates (Market Surveys – Statistical and Geological Reports). Por el día la fachada, y por la noche se retornaba para trabajar descalzos. Se desmontó la cocina para instalar el laboratorio fotográfico y la imprenta se guardaba en un closet del cuarto”.

 

En una casa en 36 entre 1ra y 3ra donde vivía Armando Rodríguez (Victor), supervisor de ventas del Banco del Caribe, y su familia,  se confeccionan los volantes en una habitación con aislamiento acústico donde se encontraba un moderno mimiógrafo Gestetner, adquirido por el movimiento en un establecimiento de La Rampa.

 

Es a Justo Molina a quien le corresponde entrar en una de las guaridas del tirano. El Diario de la Marina, se reune con los censores militares, discute el texto. La estrategia era si lo publica el Diario de la Marina, el resto de las revistas y periódicos de la capital no tendrán inconvenientes en publicar el anuncio 2 x 2 pulgadas lo por diez días. La campaña cerraría con Bohemia, en el número del 28 de diciembre se puede leer a página completa ¿Qué es Cero 3 C?.

 

Aún no nos explicamos como la censura no quitó de la Bohemia del 28 de diciembre el anuncio, pues ya el 11 de diciembre por las ondas de Radio Rebelde habían hecho pública la campaña, intercalado con las noticias del frente, se recitaban a dos voces las décimas del 03C.

 

Campaña especial Cero – “Si esto no se hace esta semana hemos perdido todo el trabajo. No podemos fallar. Asegurarse ahora que estén impresos no menos de 150 000 ejemplares. 03C  un número que no significa nada, se relaciona con una letra para una consigna revolucionaria.  Es diciembre del 58. En las calles de La Habana la represión aumenta ante el avance impetuoso del Ejercito Rebelde. Todo el que se pueda sumar aporta para derrocar al Tirano. Se necesita algo que impacte en el corazón de la Tiranía.


Cero Cine

Cuando en torpe indiferencia

Dices que estas aburrido,

otro cubano ha caído

cumpliendo con su conciencia.

No niegues tu la existencia

 

De la lucha en tu vivir.

Ya te podrás divertir,

Pero hoy la sangre conmina,

Cuando el tirano asesina,

¿A que cine vas a ir?

 

Cero Compras  

Por cualquier capricho vano

Vas a comprar en exceso…

¡Y cuando gastas un peso

está cayendo un cubano!

 

Le das tu peso al tirano

Y ayudas a su maldad.

Deja ya tu vanidad

¡Qué tu honor tiene cita!,

lo que Cuba necesita

es comprar su Libertad.

 

Cero Cabaret

Cuando por placer mundano

Vas una noche de fiesta

En nuestra gloriosa gesta

Está muriendo un cubano.

 

Cae la sangre de tu hermano

Derramada por su fé,

¡Ayuda tu ponte en pie!

No traiciones a tu tierra

Si toda Cuba está en guerra

¿No vayas tu al Cabaret!


 

 

En su guarida el tirano se retorcía de rabia, se había burlado su férreo control. Inicialmente pensaron que el Ejercito Rebelde, se había adueñado de una campaña ajena, pero cual fue su sorpresa al llegar a Bohemia, pedir la factura y detectar que todo había sido una acción inteligentemente preparada por las letras del MRC.

El Dictador reunió a los asesinos más despiadados bajo su mando, para impartirles órdenes severas dirigidas a la detención de los que de alguna forma tuvieron que ver con su publicación. Pero fue en vano, se le había dado un duro golpe a la tiranía y se había logrado mover la opinión pública hasta tal punto, que una pequeña niña a la solicitud de su maestra de traer adornos para el arbolito contestó –  No maestra porque la patria está de Luto.

16 de julio de 1957

Por: ERNESTO VERA Y MANUEL GRAÑA

Fuente: www.granma.co.cu

La tensión en la sociedad cubana en el primer semestre de 1957, como consecuencia del ascenso de la lucha revolucionaria, tuvo expresión destacada en las prisiones. Al crecer la combatividad revolucionaria en las ciudades contra el régimen represivo aumentaron la cantidad de detenidos, causas y encarcelamientos. La Habana de entonces era un reflejo del accionar revolucionario que también estaba presente en sus reclusorios. Tanto en las prisiones generales para hombres del Castillo del Príncipe e Isla de Pinos, como en la de Guanajay dedicada a mujeres. También eran escenarios de esas luchas las prisiones preventivas de La Cabaña, para militares, y la de Mantilla, de mujeres.

Dos huelgas de hambre, la primera en julio de 1957, y en febrero de 1958 la segunda, así como la masacre de la policía el primero de agosto de 1958, y los maltratos en Isla de Pinos fueron los hechos más trascendentes en el corto periodo de dos años en el Vivac del Príncipe y las cárceles. No menores fueron el uso de los brazaletes y corbatas negras, cantar el himno y otras manifestaciones antibatistianas por los presos políticos en los juicios, así como varias fugas.

La realizada entre el 16 y el 31 de julio ha sido la huelga masiva más prolongada hasta ese momento, y el motivo, la solidaridad, dieron a ese sacrificio inicial el valor de ser señal del sentir del pueblo y de la disposición para la lucha triunfante de sus combatientes. Seguir leyendo »

Fidel Castro - Lider del Movimiento 26 de Julio y Comandante en Jefe del Ejército Rebelde

Fidel Castro - Líder del Movimiento 26 de Julio y Comandante en Jefe del Ejército Rebelde

Les presentamos el resultado de dos trabajos de investigación histórica,  uno titulado “Notas sobre la lucha clandestina del Movimiento 26 de Julio”, y el otro  Refuerzos al Ejército Rebelde” que tienen como propósito aportar  la mayor cantidad de elementos que contribuyan a un acercamiento histórico a la organización, composición social y  accionar  clandestino del M-26-7 y sobre los Refuerzos al Ejército Rebelde, por tratarse de dos temas muy relacionados.

 

 

 

 

Sumario

 

Ø      El Movimiento 26 de Julio en la clandestinidad

Ø      Refuerzos al Ejército Rebelde

Ø      Conclusiones

 

   Por Luis Neyra

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Fuente: Cubarte

Dr. Armando Hart fundador del Movimiento 26 de Julio

Dr. Armando Hart fundador del Movimiento 26 de Julio

Nació en La Habana el 13 de junio de 1930. Estudió Derecho en la Universidad de La Habana y se incorporó a las luchas políticas, combatiendo primero la corrupción política de los gobiernos de la época y más tarde contra el golpe de estado de Fulgencio Batista, el 10 de marzo de 1952, y la tiranía implantada por éste en el país. En el propio año de 1952 se gradúa de Doctor en Derecho en dicha universidad. Es uno de los fundadores del Movimiento 26 de Julio y su vida ha estado ligada a la génesis y desarrollo de la revolución cubana.

 


Ministro de Educación (1959—1965). Dirigió la Campaña de Alfabetización, conocida como la más vasta y eficaz llevada a cabo en América Latina, logró extender la enseñanza pública a toda la población y creó las bases para el sistema educacional cubano cuya calidad es reconocida en el orden mundial. Seguir leyendo »

Por: Armando Hart Dávalos

Operación Fangio, de Arnol Rodríguez —que acaba de ser publicado en ocasión de la XV Feria Internacional del Libro—, es un texto que relata de manera excelente lo que fue el secuestro de Juan Manuel Fangio, y lo hace con una prosa atractiva. Describe también el momento histórico cubano y, en especial, la lucha clandestina en La Habana en 1957 y los primeros meses de 1958.

Fangio secuestrado por el movimiento 26 de Julio en La Habana en 1958

Fangio secuestrado por el movimiento 26 de Julio en La Habana en 1958

El bosquejo de la historia de Cuba que allí se hace y el enfoque que se da de la tenebrosa personalidad de Fulgencio Batista y su ascenso al poder, debieran leerla todos nuestros jóvenes. Pocas veces he apreciado tan clara exposición de las ideas del proceso histórico cubano en forma sintética, amena, como telón de fondo de un gran acontecimiento en concreto. Se recoge también en el libro la repercusión nacional e internacional de aquel suceso memorable y brinda citas que son de extraordinario valor.

Se subraya la amistad que llegó a establecerse entre Fangio y sus captores. Pienso que es necesario investigar qué otro secuestro con fines políticos tuvo en el mundo las características de este, pues me parece algo singular lo sucedido aquel 23-24 de febrero de 1958. Invito a nuestros investigadores a procurar si hay alguno parecido. Esto también marca la singularidad cubana, porque las relaciones fraternales que se llegaron a establecer entre los captores y el secuestrado, y la manera en que se trató a este último, es algo original, o por lo menos excepcional, en secuestros con factores políticos. Esto muestra la calidad moral de los compañeros que trabajaron en ello, que no es otra que la de la misma Revolución que representaban.

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Por: Pastor Guzmán Castro

 

La foto que dio la vuelta al mundo; con Matthews en febrero de 1957.

   En febrero de 1957 Faustino Pérez, quien llegó a Cuba en el Granma y viajó a La Habana con tres misiones asignadas por Fidel, cumplió la tercera de forma tan brillante que tuvo amplia resonancia internacional

Son los días postreros de enero de 1956 y el fino cierzo invernal hace tiritar de frío al hombre delgado de ojos claros, fino bigote y espejuelos de gruesa armadura que aguarda en un lugar convenido a Miguel Ángel Quevedo, director de la prestigiosa revista Bohemia. Es Faustino Pérez Hernández, expedicionario del yate Granma y uno de los revolucionarios más buscados por los cuerpos represivos de la tiranía.

Temáticas:

·     FIDEL DOBLA LA PARADA

·     NUESTRO HOMBRE EN LA HABANA

·     EL AZAROSO VIAJE

·     LA ENTREVISTA

·     REPERCUSIÓN

·     Bibliografía

   Faustino, quien ha llegado a La Habana a fines de diciembre en unión de Frank País, otro artífice de la lucha clandestina, ha cumplido con rapidez vertiginosa las dos misiones iniciales de las tres que le encomendó Fidel a raíz del reencuentro afortunado de los sobrevivientes del desastre de Alegría de Pío en la finca Cinco Palmas; a saber: reorganizar la dirección del Movimiento 26 de Julio en la capital -muy golpeada por el régimen- y crear una red de apoyo a los combatientes de la Sierra Maestra.

   Ahora se trata de llevar a un periodista a la Sierra para que informe a los cubanos que Fidel está vivo y que lucha al frente de sus hombres a fin de desmentir los infundios de la dictadura, propalados a partir de la debacle inicial de los expedicionarios y la noticia divulgada por Francis L. McCarthy, corresponsal en Cuba de la agencia norteamericana Associated Press (AP), de que el líder insurrecto estaba muerto.

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14 de junio: 80 cumpleaños del Che
El último viaje público del Che

A fines de diciembre de 1964 y casi todo el primer trimestre de 1965, el Che realizó un periplo por varios países y participó en más de un evento internacional, representando oficialmente por última vez al Partido y al Gobierno de Cuba. En las últimas semanas de ese viaje, el compañero Arnol Rodríguez, entonces Viceministro de Relaciones Exteriores, le hizo compañía, y de sus notas de viaje publicamos estos fragmentos

Por: Arnol Rodríguez

Fuente: Granma – 13 06 2008

En Febrero de 1965 había ido a Argel para una reunión con nuestros embajadores acreditados en África y allí coincidí con el Che, que había regresado de China para participar en el Segundo Seminario de Solidaridad Afroasiática, al cual me invitó.

En aquel evento habló en francés, para que lo entendieran mejor: “no hay frontera en esa lucha a muerte, no podemos permanecer indiferentes a lo que ocurre en cualquier parte del mundo; una victoria de cualquier país sobre el Imperialismo es una victoria nuestra, así como la derrota de una nación cualquiera es una derrota para todos”.

Y aquella voz de América, habría de exponer de un tirón, como quien anda de prisa, sin desesperación, análisis y definiciones que estremecieron aquel auditorio y tendrían enorme repercusión en el movimiento progresista internacional.

El Che veía aquel seminario con sumo interés por su agenda y porque tendría ocasión para dialogar y hermanarse con sus compañeros representantes de aquellas tierras, que sentía como suyas. Preparó su discurso con esmerada dedicación, y era que Cuba, como dijera al iniciar sus palabras, venía a “elevar por sí sola la voz de los pueblos de América”.

Martilló aquella sala unida a sus palabras por un novedoso ideario. Fijó nuevas reglas políticas, económicas y sociales, donde aseveró “¼ deben ponerse en tensión las fuerzas de los países subdesarrollados y tomar firmemente la ruta de la construcción de una sociedad nueva —póngasele el nombre que se le ponga— donde la máquina, instrumento de trabajo, no sea instrumento de explotación del hombre por el hombre”.

Esbozó de sus ideas un mundo nuevo, que surgiría de unas más honestas relaciones entre los países. Un mundo por el que se podría estar dispuesto a entregar la vida. Ese mundo por fraguar y del que él es precursor.

Sus palabras en el Segundo Seminario Económico de Argel se sembraron, y hoy sedimentan con su pensamiento y acción, su vida y su muerte, la ideología y la práctica de los revolucionarios más avanzados.

En esos días realizó una activa y revolucionaria diplomacia. Hizo tiempo para reunirse con los embajadores cubanos allí presentes. A cada uno le describió las características de su trabajo, les mostró aciertos y debilidades y señaló funciones que debían mejorarse o emprenderse. Se refirió a la necesidad de vincular periódicamente a los diplomáticos con la producción directa. Fustigó, estimuló y fortaleció; en una palabra: educó.

También fueron frecuentes sus entrevistas con dirigentes argelinos. Recorrió las calles de Argel como un ciudadano común y en más de una ocasión utilizó taxis para trasladarse.

Ante esos hechos que creíamos riesgosos para su persona, y saber a ciencia cierta cómo decirle nuestra preocupación, se me ocurrió entrarle de forma indirecta y, con alguna ironía comentarle que por lo visto Argelia había alcanzado una estabilidad política superior a la nuestra, y que allí existía más seguridad para él que en La Habana.

Me miró extrañado y antes de que hiciera una acotación, le aclaré: —”aquí lo vemos utilizar automóvil de alquiler y andar completamente solo, lo que en Cuba no hace”. Cambió su expresión y con su peculiar reticencia, comentó: “los que pudieran querer hacer algo no tienen condiciones propicias y los que pueden hacerlo, no creo que tengan interés”. Pienso que se refería a los norteamericanos y a los franceses.

Durante esos días, visitó poblaciones y centros petrolíferos, confraternizó con los hombres del desierto y tomó con ellos su apreciada y sabrosa leche de camella. No perdió ocasión para dar o recibir experiencia y fijar ideas.

De Argelia salió para la República Árabe Unida, acompañado por José Manuel Manresa, su Jefe de Despacho, y por mí. Me había hecho el propósito de ser lo más útil posible, estar siempre atento y evitar que sus exigencias e ironías (que las tenía) tuvieran motivos en nuestro proceder, lo que lamentablemente sucedió más pronto de lo que pude imaginarme, ya que al llegar al aeropuerto de Argel me vio que llevaba en una mano el portafolios y el sobretodo y en la otra un maletín. Airado, me dijo: “¿qué manera de viajar es esa, cómo rayos tienes las dos manos ocupadas?”; “es para evitar el exceso de equipaje, respondí. “Así no es la cosa, hay que llevar el peso reglamentario y viajar correctamente”. Al minuto habíamos salvado la situación y embarcado el maletín con el resto de las maletas sin necesidad de pagar exceso. Al poco rato me miró con otra expresión en el rostro “¿qué, resolviste?, ya ves”, dijo irónicamente, “ahora, como buen diplomático, podrás darles la mano sin dificultad a tus colegas en El Cairo”.

Al montar al avión una de las aeromozas, bella exponente de mujer egipcia, se vio ganada por la figura del Che, que vestía su habitual uniforme militar de campaña y al que trató de buscarle conversación, ofreciéndole candela cuando iba a encender un tabaco, lo que el Che aceptó, no de buen talante, aunque sin dejar de ser amable.

Esa escena, con sus variantes, volvió a repetirse, ya que la nave que nos conducía hizo varias paradas en las cuales el Che dejaba apagado el tabaco en el cenicero del asiento, mientras permanecíamos en tierra, para luego encenderlo nuevamente, al tomar altura el avión.

En una ocasión posterior, el Che muy cortésmente no permitió la gentileza de la aeromoza, que ofrecía encenderle el tabaco y le explicaba, ante su afable insistencia, que se lo impedía su religión.

La muchacha, con femenina curiosidad, le preguntó cuál era esa religión. “El marximo leninismo”, respondió el Comandante, seguido de un corto diálogo sobre el socialismo, Cuba y la República Árabe Unida. La muchacha, si no convencida, parecía complacida.

En El Cairo desplegó una intensa actividad. Con Nasser y los principales dirigentes egipcios intercambió impresiones; dialogó con representantes de movimientos revolucionarios; visitó embajadores acreditados allí; conversó con científicos, periodistas, escritores; sostuvo reuniones por separado y en grupo. (Andando el tiempo he tenido la idea de que en alguno de esos encuentros el Che preparaba su incorporación a la lucha liberadora en África).

Fue hasta Luxor, junto al Nilo. Visitó distintas fábricas y dos centrales azucareros. En uno de ellos el recibimiento fue extraordinario, se repetían las exclamaciones de vivas a Fidel, Nasser, Cuba, el Che. Se le veía satisfecho del cariño de los trabajadores. Vimos cortar caña bajo un sol abrasador, sin camisas y con los pies descalzos. Y nos habló del esfuerzo de aquellos macheteros y de los nuestros, del trabajo salvaje que es el corte de la caña y de la necesidad de la mecanización.

Se recreó y dio vuelos a su imaginación ante las ruinas antiquísimas de aquellos parajes, en donde vimos la tumba de Tutankamen.

Permaneció todo un día con el Presidente Nasser, y lo acompañó durante un acto de su campaña electoral presidencial, en el que fue invitado a hablar.

Me viene a la mente una de aquellas noches, o mejor, madrugada, cuando nos encontrábamos en un hotel del desierto y paseábamos alrededor, haciendo tiempo para buscar el sueño. El Che hablaba con ternura y a la vez con rigor en los conceptos, de sus seres más allegados: de Aleida, de sus hijos, el último de los cuales había nacido por esos días y aún no conocía; de Fidel, al que ponderaba algunos rasgos de su grandeza, la condición de dirigente y estadista, su visión, su sentido de la táctica y la estrategia, su genio militar. Se notaba a flor de piel que lo quería y admiraba entrañablemente.

Recibió múltiples regalos, los cuales enseguida entregaba más adelante; es que no los veía como cosa personal. Solamente le vimos encariñarse con uno de ellos, un soberbio gajo repleto de higos que recibió en el desierto y lo trajo personalmente y a mano hasta Cuba, para Fidel. Cuidaba celosamente que nada se despilfarrara, no importaba lo que fuese.

De El Cairo salió para La Habana, vía Praga. En el aeropuerto de Shanon, Irlanda, permaneció dos días por desperfectos en el avión. Por su iniciativa fuimos una noche hasta el pueblo de Shanon en busca de una película de cowboys, que no encontramos, junto a Osmany Cienfuegos y Roberto Fernández Retamar, que también habían tomado el avión en Praga.

Un poco por curiosidad y un poco para matar el tiempo entramos en una taberna y pedimos una jarra de cerveza para cada uno. La mía, cuando todavía estaba casi llena, por un descuido, se la derramé encima. Se sonrió, soltó una ironía y después de algunos comentarios sobre el incidente, sazonados por Osmany, pidió otra jarra para que no me quedara sin tomar cerveza.

Durante las largas horas de regreso a La Habana, en coloquio conmigo mismo, por la lectura que hice durante el vuelo de la carta al director del semanario Marcha, de Montevideo, escrito que había redactado en aquel viaje y que hoy conocemos por “El Socialismo y el hombre en Cuba” y por la vivencia de aquellos momentos en su compañía, me percaté de que había entrado, más concientemente en el conocimiento de un hombre distinto, en apariencia difícil y a la vez sencillo, audaz y también algo tímido.

Enemigo de todo convencionalismo, de fina educación, que sabía ser protocolar cuando se lo proponía. De una voluntad de granito, de carácter férreo y de sentimientos genuinamente humanos. De un hombre que, sencillamente, era lo que se había impuesto ser: un beligerante por el imperio de la justicia, que se dolía y rebelaba con el dolor en cuerpo ajeno. Que todo lo que proclamaba tenía el mismo punto de partida: la exigencia rigurosa consigo mismo. De una austeridad desconcertante. Viéndole de cerca se sabía por qué se le admiraba y, entonces, se le quería para siempre por encima de cualquier circunstancia.