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Posts etiquetados ‘Sasntiago de Cuba’

El jefe de Acción y sabotaje del Movimiento 26 de Julio sigue siendo un paradigma de inteligencia, integridad y carácter
Cuando Fidel salió de prisión en mayo de 1955, agrupó en el M-26-7, junto con los moncadistas, a muchos revolucionarios de diverso origen. Con ese fin se reunió con varios compañeros de Santiago de Cuba. “Allí le hablé de Frank –dice María Antonia Figueroa, una de las fundadoras del Movimiento en la Ciudad Héroe–, él me encomendó que lo invitara a formar parte del ejecutivo en Oriente.”

“Se fusionan las organizaciones –afirma con respecto a ANR, Asela de los Santos–. Frank se integra al 26 de Julio, entonces se incrementa la lucha, las acciones de sabotaje a la provincia, tratamos de localizar más armas para entrenar a los compañeros, de acrecentar la propaganda contra la tiranía; finalmente, crear el clima de preparación para la lucha armada.”

Su primer encuentro con Fidel fue en México, a principios de agosto de 1956. El máximo líder del M-26-7 no puede ocultar su admiración por el joven santiaguero: “He podido comprobar –escribió a María Antonia Figueroa–, todo cuanto me habían dicho sobre las magníficas cualidades de organizador, el valor y la capacidad de Frank. Nos hemos entendido muy bien”. Al regresar del país azteca, investido como delegado nacional del Movimiento y su jefe de Acción, este trajo planes concretos para lo que se avecinaba: la selección de algunos compañeros para adiestrarse en esa nación y luego incorporarse a la expedición proyectada; y la organización de todas las provincias con vistas a hacer acciones en apoyo al desembarco.

En el juicio cuando saliera absuelto, junto con los combatientes William Gálvez, Jesús Montané y Jorge Serguera

El 27 de noviembre de 1956 se recibe la confirmación de la partida de los expedicionarios del Granma hacia Cuba. “El día 29 trabajamos frenéticamente en la preparación de las casas –expresó luego el propio Frank en un informe al M-26-7– y la repartición de las armas y los uniformes. Por la noche nos acuartelamos.” La hora de inicio del levantamiento era las siete de la mañana (del 30 de noviembre). “El cuartel general lo instalamos en un lugar adecuado –proseguía Frank–, rodeamos una casa y pedimos hablar con el dueño. ‘Necesitamos esta casa para la Revolución. Sentimos molestarlo pero queremos su permiso y que se retire con su familia. Llévese todas las yas y el dinero’.”

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