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Archivo de 28/07/08

En febrero de 1957 Faustino Pérez, quien llegó a Cuba en el Granma y viajó a La Habana con tres misiones asignadas por Fidel, cumplió la tercera de forma tan brillante que tuvo amplia resonancia internacional

Son los días postreros de enero de 1956 y el fino cierzo invernal hace tiritar de frío al hombre delgado de ojos claros, fino bigote y espejuelos de gruesa armadura que aguarda en un lugar convenido a Miguel Ángel Quevedo, director de la prestigiosa revista Bohemia. Es Faustino Pérez Hernández, expedicionario del yate Granma y uno de los revolucionarios más buscados por los cuerpos represivos de la tiranía.

Faustino, quien ha llegado a La Habana a fines de diciembre en unión de Frank País, otro artífice de la lucha clandestina, ha cumplido con rapidez vertiginosa las dos misiones iniciales de las tres que le encomendó Fidel a raíz del reencuentro afortunado de los sobrevivientes del desastre de Alegría de Pío en la finca Cinco Palmas; a saber: reorganizar la dirección del Movimiento 26 de Julio en la capital -muy golpeada por el régimen- y crear una red de apoyo a los combatientes de la Sierra Maestra.

Ahora se trata de llevar a un periodista a la Sierra para que informe a los cubanos que Fidel está vivo y que lucha al frente de sus hombres a fin de desmentir los infundios de la dictadura, propalados a partir de la debacle inicial de los expedicionarios y la noticia divulgada por Francis L. McCarthy, corresponsal en Cuba de la agencia norteamericana Associated Press (AP), de que el líder insurrecto estaba muerto.

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A fines de diciembre de 1964 y casi todo el primer trimestre de 1965, el Che realizó un periplo por varios países y participó en más de un evento internacional, representando oficialmente por última vez al Partido y al Gobierno de Cuba. En las últimas semanas de ese viaje, el compañero Arnol Rodríguez, entonces Viceministro de Relaciones Exteriores, le hizo compañía, y de sus notas de viaje publicamos estos fragmentos

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En la medianoche del sábado 27 de octubre de 1956 un comando del Directorio Revolucionario integrado por cuatro de sus miembros ajustició en el Cabaret Montmatre, en la Rampa habanera, al Jefe del Servicio de Inteligencia Militar Coronel Antonio Blanco Rico.
El hecho tendría una influencia directa en el asesinato, dos días después, de 10 jóvenes revolucionarios en la Embajada de la República de Haití, sita en 7ma esquina a 20 en el lujoso barrio de Miramar, hecho este que conmocionó al país.
En la antes citada Embajada un grupo de jóvenes, la mayoría vinculados al fallido intento del ataque al Cuartel Goicuría de Matanzas el 29 de abril de 1956, habían recibido el permiso de asilo y se encontraban en espera del visado para trasladarse a otros países. Sus nombres: Eladio Cid Crespo, Orlando Fernández Ferray, Leonel Guerra Mendoza, Salvador Ibáñez Ibáñez, Rubén Hernández Concepción y Carlos M. Casanova, estos dos últimos asilados en la Embajada después de haber recibido refugio con la ayuda de militantes del Movimiento 26 de Julio en el vecino municipio de Regla.

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En la estrategia que se trazó Fidel para conseguir el derrocamiento de la dictadura batistiana, la incorporación de las masas a la lucha activa, la participación y acción del pueblo, constituyeron objetivos fundamentales en los que se apoyaría la insurrección armada con su vanguardia revolucionaria al frente.
Entre los instrumentos para lograrlo estuvo la propaganda del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, entendida como la forma de hacer llegar al pueblo las razones y las acciones de la Revolución, ya que ello no era posible mediante los medios de difusión. Por ello Fidel escribiría en carta a Haydée y a Melba desde el Presidio Político en la Isla de Pinos:
“No se puede abandonar un momento la propaganda porque es el alma de toda lucha. La nuestra debe tener su estilo propio y ajustarse a las circunstancias”.
“En estos momentos la propaganda es vital, sin propaganda no hay movimiento de masas y sin movimiento de masas no hay revolución posible”.
Anteriormente había escrito “la verdad será dicha revolucionariamente, desafiando la represión”.

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